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Zona de Ser y No Ser

Antoni Jesús Aguiló
Publicado em 2019-04-01

Al reflexionar sobre el racismo como principio estructurador que define la calidad de los procesos de dominación, explotación y opresión que sostienen el orden vigente, Frantz Fanon (2009) distingue metafóricamente dos zonas ontológico-existenciales contrapuestas que establecen la línea divisoria entre lo humano y lo subhumano: la zona del ser y la zona del no ser.

 

Las zonas no constituyen lugares geográficos específicos, sino posiciones de poder en un complejo entramado de relaciones y jerarquías naturalizadas que a escala global se traducen en intercambios desiguales entre el centro y la periferia, y a escala local entre grupos jerarquizados.

 

Las zonas de ser son aquellas donde los seres humanos tienen acceso a los derechos positivados en declaraciones, Constituciones y leyes. Allí habitan quienes disfrutan de ciertos privilegios raciales, ya sea en calidad de opresores o de sujetos subalternos. La zona del ser se corresponde, así, con el mundo colonial. Este incluye no solo a las élites dominantes, sino también a los sujetos y los colectivos occidentales oprimidos (tanto en las periferias como en centros del sistema mundial, como por ejemplo mujeres y hombres de clase trabajadora o grupos LGTBI occidentales). Por medio de epistemologías de la dominación, quienes habitan en las zonas de ser invisibilizan el régimen ontológico y epistemológico vigente que, tradicionalmente, niega validez o incluso se niega a reconocer y concebir que existen otros regímenes ontológicos o epistémicos distintos.

 

Es precisamente desde las zonas de no ser desde donde Fanon escribe y teoriza: “Una región extraordinariamente estéril y árida, una rampa esencialmente despojada, desde la que puede nacer un auténtico surgimiento” (2009: 42). La zona fanoniana del no ser es un concepto con una doble faz. Por una parte, es el mundo donde rige un patrón de poder colonial que a través de estructuras de dominación ha establecido jerarquías de inferiorización que niegan la existencia misma del negro y, más en general, la existencia de lo que Fanon (2004) llama los damnés: los sujetos no occidentales históricamente oprimidos por el mundo colonial. Por este motivo, la zona de no ser se refiere a la carencia de gravedad ontológica de unos sujetos frente a otros, en este caso del negro frente al blanco, en un contexto de lógicas deshumanización y negación de la dignidad. Por otro lado, la zona del no ser es también el lugar donde puede originarse una verdadera insurrección anticolonial, el campo donde las energías de los subalternos, en un acto de supervivencia y resistencia, pueden sembrar la semilla de una “nueva humanidad” (Fanon, 2004: 192).

 

El esquema ontológico de Fanon es enriquecido por Boaventura de Sousa Santos (2007), cuando describe las líneas abisales que estructuran la modernidad occidental a partir de la diferencia colonial, estableciendo un sistema de distinciones visibles e invisibles que determinan la forma en que van a gestionarse los conflictos a uno y otro lado de la línea. Este sistema es responsable de la producción no existencia respecto a los sujetos colonizados situados al otro lado de la línea abisal.

 

Mientras en las zonas de ser los conflictos se gestionan a través de mecanismos de regulación y emancipación, a través de códigos jurídicos, espacios de negociación y acciones políticas, en las zonas de no ser la gestión del conflicto se produce mediante el estado de excepción, violaciones sistemáticas de los derechos humanos y el recurso a lógicas de apropiación y violencia.

 

Sin embargo, la lógica abisal se reinventa constantemente tanto en el Norte y como en el Sur global, adoptando en cada contexto diferentes estrategias y materializaciones, no siempre fácilmente reconocibles. En virtud de ello, las zonas de no ser no son espacios meramente periféricos situados fuera o en los bordes del sistema. Por el contrario: las líneas ontológicas y epistemológicas abisales que demarcan las zonas de ser y no ser pueden estar en cualquier lado. De ahí la importancia de forjar epistemologías del Sur capaces de producir “una forma de conocimiento que aspire a una concepción expandida de realismo, que incluya realidades suprimidas, silenciadas o marginadas, tanto como realidades emergentes o imaginadas” (Santos, 2003: 282).

 


Referencias y sugerencias adicionales de lectura:

Fanon, Frantz (2004), Los condenados de la Tierra. Buenos Aires: Txalaparta.
Fanon, Frantz (2009), Piel negra, máscaras blancas. Madrid: Akal.
Santos, B. S. (2003), Crítica de la razón indolente. Contra el desperdicio de la experiencia. Bilbao: Desclée de Brouwer.
Santos, B. S. (2007), “Para além do pensamento abissal: das linhas globais a uma ecologia de saberes”, Revista Crítica de Ciências Sociais, 78, 3-46, disponible en: https://rccs.revues.org/753 [acceso: 10 de abril de 2019].

 

 

Antoni Aguiló es licenciado en Filosofía y doctorado en Ciencias Humanas y Sociales. Desarrolla su labor académica como investigador
del Centro de Estudos Sociais de la Universidade de Coimbra, donde integra el núcleo de estudios sobre Democracia, Ciudadanía y Derecho (DECIDe). Sus principales ámbitos de investigación son la filosofía política y las epistemologías del Sur.

 

 

Como citar

Aguiló, Antoni Jesús (2019), "Zona de Ser y No Ser", Dicionário Alice. Consultado a 17.10.19, em https://alice.ces.uc.pt/dictionary/?id=23838&pag=23918&id_lingua=1&entry=24592. ISBN: 978-989-8847-08-9