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América

Rafael Mondragón, Mateo Martínez Abarca
Publicado em 2019-04-01

Desde su aparición como evento de la imaginación, “América” ha sido un territorio de proyección del temor y el deseo, la violencia y el expolio. O’Gorman (1977) explicó la aparición de “América” en cuanto ente cultural e histórico a partir de un proceso de invención: La expansión colonial obligó a una reestructuración del mundo de sentido europeo, cuyo repertorio simbólico fue utilizado para darle ser a la naturaleza americana, sus habitantes y modos de vida, emergiendo con ello América en el contexto universal.  Pensadores y luchadores sociales han aprovechado esas intuiciones para explicar y denunciar la manera en que “América” se ha ido construyendo. El pensamiento decolonial ha seguido líneas de investigación propuestas por Dussel y Subirats para  señalar cómo el trabajo de la imaginación descrito por O’Gorman partió de un “vaciamiento” previo del sentido histórico que las tierras colonizadas tenían para sus habitantes: más que “invención”, la emergencia de América debería ser descrita en términos de encubrimiento de un mundo otro, una suerte de epistemicidio. Otros pensadores se han dedicado a mostrar cómo ese trabajo de la imaginación abrió posibilidades de lucha. Buarque de Holanda elaboró una investigación pionera sobre la construcción del imaginario utópico y milenarista de América. Siguiendo dicha huella, Flores Galindo, Burga y Métraux han interrogado por las imaginaciones indígenas que se apropian de elementos utópicos para reconstruir su pasado y prefigurar espacios de movilización en el presente.

 

Entre las formas sobre las que impactó la violencia colonial se encuentra la clave de la diversidad de “América”, así como de la articulación, ya en nuestros días, de  propuestas para una globalización contrahegemónica, contextualizada, barroca y pluralista, que se muestra como uno de los más eficaces antídotos al fascismo social del mundo contemporáneo. Ribeiro (1969) distinguió tres matrices civilizatorias que explican dicha pluralidad: la de los pueblos nuevos, surgida en condiciones de opresión, segregación, desarraigo y deculturación, que llevan a la desaparición de la población nativa o a una duplicación de la misma por la migración forzada de esclavos cuyas matrices culturales se combinarán en una síntesis nueva; la de los pueblos testimonio, surgida cuando la guerra colonial interrumpe traumáticamente el desarrollo de una cultura, y lo nuevo convive con lo viejo sin lograr desplazarlo; y la de los pueblos trasplantados, donde la colonización va de la mano de migraciones y procesos de exterminio o desplazamiento masivo de las poblaciones nativas, dando como resultado formaciones que tratan de replicar la dinámica social y natural de donde provienen los migrantes.

 

La confluencia ente pueblos nuevos, trasplantados y testimonio empuja hacia una condensación de las historias, temporalidades y sujetos que conviven de manera tensa y conflictiva. El resultado es una realidad heterogénea en donde existe una coexistencia entre lo tradicional y lo moderno. Mariátegui fue pionero en explicar cómo se configura esta realidad. Su obra no sólo nutrió posteriores análisis sobre el desarrollo de la teoría de la dependencia, sino que también ayudó a entender cómo los proyectos de resistencia a la modernidad capitalista hacen uso de la fuerza civilizatoria de lo antiguo para, desde ella, construir otros proyectos de modernidad.

 

Existen, pues, distintos tipos de habitar y dar sentido a la modernidad en América, que determinan comportamientos paradójicos que oscilan entre la aceptación y el rechazo de los designios que se establecen con la expansión del capitalismo. A partir de ello, Bolívar Echeverría ha señalado distintas actualizaciones de la modernidad en América, que cohabitan abigarradas entre sí: aquellas que tienden hacia el realismo que se identifica con la “eficacia” de los procesos de acumulación, y otras hacia lo barroco, en cuanto estrategia de resistencia a partir de la afirmación de la forma natural y el valor de uso, frente a su sacrificio en el proceso de valorización del valor.

 

América, despreciada por Hegel como aquel continente sin figura histórica propia, se enfrenta a la encrucijada de reimaginarse a sí misma a partir de la constelación de pueblos y nacionalidades que la constituyen de Alaska a la Patagonia. Abya-Yala en la lengua del pueblo Guna. Nuestra América en el sueño de José Martí. Indoamérica para Mariátegui. De su experiencia histórica en común, los saberes, voces y formas de inscribir en el mundo sus códigos de vida, sus luchas por la emancipación y la memoria, podrá emerger la tentativa de construcción de un nombre propio y de un destino distinto, opuesto a la univocidad destructiva de la actual mundialización colonial y capitalista.

 


Referencias y sugerencias adicionales de lectura:

O’Gorman, Edmundo (1979), La invención de América. Investigación acerca de la estructura histórica del nuevo mundo y del sentido de su devenir. México: FCE.

Ribeiro, Darcy (1969), Las Américas y la civilización. Tres volúmenes. Buenos Aires: CEAL.

Rojas Mix, Miguel (1991), Los cien nombres de América. San José: Editorial de la Universidad de Costa Rica.

 

 

Rafael Mondragón, Doctor en Letras por la Universidad Nacional Autónoma de México y profesor. Es autor de los libros La escuela como espacio de utopía. Algunas propuestas de la tradición anarquista y Filosofía y narración. Escolio a tres textos del exilio argentino de Francisco Bilbao (1858-1864).



Mateo Martínez Abarca, Filósofo, escritor y analista político. Dr. (c) en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México y estudiante del programa Poscolonialismos y Ciudadanía Global del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coimbra. Es autor del libro El Cascabel del Gatopardo. La revolución ciudadana y su relación con el movimiento indígena

 

 

Como citar

Mondragón, Rafael; Abarca, Mateo Martínez (2019), "América", Dicionário Alice. Consultado a 18.11.19, em https://alice.ces.uc.pt/dictionary/?id=23838&pag=23918&id_lingua=4&entry=24457. ISBN: 978-989-8847-08-9