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Cuidar é pensar-agir descentrando-se de si; é prestar atenção; é solicitude; é desvelo; é preocupação e inquietação pelo bem-estar de outrem; é afeição vital pelos bens(...)
Cristina del Villar-Toribio

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Guerra y Paz

Eliana Muñoz, Ana García Góngora
Publicado em 2019-04-01

En una perspectiva generalizada se entiende Guerra como expresiones de ruptura o caos de un orden establecido (Duffield, 2001, p. 79) que derivan en un fenómeno de confrontación entre dos o más fuerzas individuales o colectivas, representadas como “opuestas e irreconciliables”. Estas fuerzas son percibidas como extremas alteridades de cuyo encuentro resulta el rebajamiento o exterminio de una de las partes. La corriente positivista ligada a las ciencias políticas y a las relaciones internacionales ha vinculado históricamente la gobernabilidad y el ejercicio del poder del Estado –moderno- a la legitimidad del uso de la fuerza en defensa (y no solo de ello) de sus intereses soberanos. En este sentido, el fundamento del concepto de la guerra tiene una connotación radicalmente política y que realmente ultrapasa lo bélico y militar en el intento de alcanzar sus objetivos. La guerra resulta, entonces, un mecanismo que obedece principalmente a la imposición, dominación y/o influencia sobre otro(s) o el adversario, involucrando diferentes áreas y actores, mutando en escenarios de paz como de guerra, propiamente.

 

La práctica de la guerra, vista desde una dimensión más amplia, podría ser leída como una secuencia de actos de fuerza con los que se construye una trama narrativa que responde,a una lógica ofensiva y defensiva en la que se crean subjetividades como la figura del “enemigo” e imaginarios en torno a su alcance. En ella se intenta doblegar e imponer la propia voluntad sobre los cuerpos “que importan” y aquellos cuerpos que se conciben como descartables. La guerra, cualquiera que sea, (armentista, alimenticia, farmacéutica, psicológica, etc), se entiende como la puesta en escena de la capacidad de aniquilación de la “infraestructura de la vida cotidiana” (Butler, 2011, p. 20), que arrebata no solo la vida física, si no también territorios, memorias, recursos naturales y culturales, así como construyendo y redefiniendo identidades. Estos actos pueden ser  ejecutados por una estructura estatal, para-estatal nacional o transnacional y no siempre institucional o con agencia propia, que intenta legitimar su fuerza de exterminio, sobre cuerpos considerados vulnerables, incapaces de sentir y por tanto, considerados como seres inexistentes.

 

Vista así, como máxima escenificación de un poder aniquilador, la guerra es también un producto y objeto de consumo visual. La excesiva circulación de imágenes en los medios de comunicación contemporáneos de ataques, ejecuciones, víctimas, territorios desolados responde a la necesidad de un moldeamiento de la capacidad de construir representaciones del “enemigo”, del “objetivo”. Como lo confirma Butler (2011): “toda guerra es una guerra sobre los sentidos” (p. 20), es decir, estas imágenes reglamentan un modo de percibir y ser afectados por lo percibido, principalmente, un modo de ver que nos hace partícipes de ese escenario de destrucción, con las pantallas como intermediarias a una perfecta distancia entre el observador y lo observado. Históricamente, ha existido una relación estrecha entre “hacer la guerra” y la visualidad. Según Mirzoeff (2009), y a partir de las consideraciones de Clausewitz, entre los métodos que garantizaban la victoria durante los inicios de la guerra moderna, estaba el poder visualizar el campo de batalla aunque no se estuviese en él. Es decir, visualizar el campo equivale a tener una perspectiva amplia de la posible actuación del contrincante para anticipar su avance y crear “ilusiones” de movimientos que engañen al contrincante y lo dejasen vulnerable ante un ataque. En otras palabras, quien puede desarrollar los mejores dispositivos para ver sin ser visto, una doble dimensión de visualidad y ocultamiento, se constituye y legitima como una fuerza poderosa para imponer sus designios.

 

La paz como categoría conceptual ha sido definida, en oposición a la guerra, como estado de cesación de toda forma de violencia. Tal construcción, ideada desde enfoque liberal, identifica al Estado y las instituciones nacionales e internacionales como hacedoras tanto de la paz como de la guerra, lo que resulta de una vertiente clásica y esencialista que restringe la capacidad de construcción y agencia de los sujetos sociales, actores y no actores del conflicto. Parte de este argumento fue motivación de los recientes estudios para la paz como línea de investigación asumida por el teórico Johan Galtung (1969). Un aporte importante, desde esta perspectiva, tiende a considerar la paz como un proceso inacabado orientado a la transformación de las realidades sociales, donde hay cabida a la reconstrucción de las infraestructura de la vida cotidiana que el conflicto ha destruido desde las experiencias de las emociones individuales y colectivas que la guerra suscita y la comunicación de ellas por las partes actantes, al tiempo, que se valoran saberes y conocimientos comunes sobre el ordenamiento, distribución y conservación de los recursos naturales y económicos que garanticen la dignidad de y en la vida.

 

Referencias y sugerencias adicionales de lectura:

Butler, Judith (2011), Violencia de Estado, guerra, resistencia. Por una nueva política de la izquierda. “Las categorías nos dicen más sobre la necesidad de categorizar los cuerpos que sobre los cuerpos mismos”. Entrevista de Daniel Gamber Sachse. Buenos Aires: Katz.

Galtung, Johan (1969), Violence, Peace, and Peace Research. Journal of Peace Research, 6, 3, 167-191. En: http://academic.regis.edu/bplumley/Galtung1969JPRViolencePeacePeaceResearch.pdf. Fecha de consulta: 27 de diciembre de 2018

Richmond, Oliver P. (2011), Resistencia y paz postliberal. Revista Relaciones Internacionales Universidad Autónoma de Madrid. 16, 13-42. En: https://dialnet.unirioja.es/ejemplar/260979.  Fecha de consulta actual: 29 de diciembre de 2018

 


Eliana Díaz Muñoz es doctoranda en Póscolonialismos e Cidadania Global, CES-Universidad de Coimbra. Magíster en Literatura Hispanoamericana y del Caribe. Integrante del Centro de Estudios e Investigaciones Literarias (CEILIKA). Docente en la Universidad del Atlántico. Trabaja en estudios culturales y estudios visuales caribeños.

 

Ana María García es magíster en Relaciones Internacionales y Estudios de Paz - Universidad de Coimbra; Pós-graduda en Planeación, Gestión y Control de Desarrollo Social; Licenciada en Ciencias Políticas y Administrativas (ESAP, Bogotá – Colombia). Temas trabajados: peacebuilding, política internacional, migraciones y Derechos Humanos.

 

 

Como citar

Muñoz, Eliana; Góngora, Ana García (2019), "Guerra y Paz", Dicionário Alice. Consultado a 14.11.19, em https://alice.ces.uc.pt/dictionary/index.php?id=23838&pag=23918&entry=24296&id_lingua=4. ISBN: 978-989-8847-08-9